sábado, 31 de octubre de 2009

hamaca

Ayer estaba tan deprimida, me sentía muy mal y hoy en un instante eso cambió por completo. Fui feliz con mi hijo. Siempre lo he sido, pero hoy fui conciente de esa felicidad, fue un momento pleno, tanto que me largué a llorar. Estábamos en la plaza, solos, es una plaza a la nunca va nadie, pero es hermosa. Le dije: vení, hamacate con mamá, vino corriendo, me impulsé fuerte y gritó…. Gritó de felicidad, uhhh vamos a volar!!!… dijo y se empezó a reir a carcajadas, su risa retumbaba contagiosa, y las lágrimas me empezaron a brotar, inesperadamente, porque siempre que lloro, unas milésimas de segundos antes ya sé que las lágrimas van a salir, pero esta vez fue de repente… y también me empece a reír a carcajadas. El sol se escondía y aparecía de atrás de un tronco gigante, las ramas arriba dejaban ver el cielo de a pedazos irregulares, el viento hacía que las hojas bailaran junto con los pájaros que cantaban como locos. Eso era lo que me faltaba, verlo. Ser conciente de esa felicidad en mí.

Antes le había dicho: Ulises, el mundo es nuestro y él me respondió: el mundo eh nuestro? Y none está? Jaja lo amo. Es muy hermoso. Tiene 2 años

Después de un rato en la hamaca se arrecostó sobre mí y miraba el cielo, pensé que se había quedado dormido. Le dije, mirá ahí hay palomas (le gusta espantarlas), ¿querés correrlas? le señalé. Ni miró, me contestó: no. Están muy lejos…

Bueno y ahora estoy escuchando chilllout….y tomando un vino y escribiendo esto, que la vida es hermosa.

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